Posición de los impactos de bala que acabaron con la vida de los asesinados en la sima de
el Raso de Urbasa, según imagen cedida por el forense Paco Etxeberria, tras el estudio de los restos.
Evidentemente no fueron fusilamientos, sino tiros en la nuca
El 7 de septiembre fue
un mal día de un mal mes de un mal año. Los alzados y sus afines, en un
territorio sin guerra ni resistencia, estaban asesinando y represaliando personas
por sus ideas. O por sus presuntas ideas, o por las ideas de sus familiares.
Se define la violencia
vicaria “como aquella que tiene por objetivo dañar a la mujer a través de sus
seres queridos”
https://www.ucm.es/otri/noticias-violencia-vicaria-ucm
Pues bien, un caso que
así puede definirse se produjo tal día como hoy en 1936, 7 de septiembre, sobre una familia
avecindada en Baquedano.
No se detuvo ahí la
violencia represora ese día, porque alcanzó, pocas horas después, para llegar a la cárcel de Eulate,
cargar a tres de los detenidos en un camión, subirlos a una sima y asesinarlos.
No fusilarlos, como todavía se sigue diciendo. Pero unas horas antes, dio
tiempo a cometer otro crimen igualmente deleznable.
Creo pues oportuno sacar
del anonimato el asesinato vicario de Ramón López Álvarez para dañar a su mujer
Delfina de la Fuente Fernández por un grupo de «irregulares» locales. El
matrimonio y sus cuatro hijos residían en Baquedano.
Lo cuento
GARCÍA DE ALBIZU, Balbino (2017). «¿Qué hicimos aquí con el 36? La represión
de civiles en retaguardia por su ideología en las Améscoas y Urbasa».
Editorial: Lamiñarra. Pamplona.

